jueves, 14 de mayo de 2015

Ya tenemos salón

Parecía algo imposible pero… ya estoy de vuelta y con las pilas cargadas.

Ya echaba de menos mi pequeño rincón, después de tantos años ya forma parte de mí, y me ponía triste tener el blog tan abandonado, aunque esto me sirve para demostrar que se puede sobrevivir a una reforma y terminar totalmente cuerdo.
Como ya os conté en el anterior post, la pintura de las paredes se nos caía porque habían pintado con pintura plástica encima de temple. Había que tomar una decisión rápida y había que hacerlo bien de una vez.


Sabíamos que nos llevaría tiempo, pero teníamos asegurada la satisfacción final al ver nuestro trabajo totalmente hecho. 

Lo primero que se hizo fue quitar con espátula toda la pintura roja, nos llevó días terminarlo, pero fue un placer compartirlo con esos dos angelitos que nos ayudaron. Eso sí, no volvieron a pasarse por casa hasta que no terminamos, y no les culpo.

Lo siguiente que hubo que hacer fue emplastecer para que las paredes quedasen lisas. Este es el paso que mas tiempo lleva. Primero se tapan las pequeñas muescas que hayamos podido realizar al quitar la pintura con la espátula, una vez secado, lijamos. Seguramente creáis que a la primera habéis tapado todas esas muescas, ojalá así fuese, pero cada vez veréis más y más, así que armaros de paciencia. 
Cuando por fin hayáis logrado libraros de este paso, deberéis emplastecer, ahora si, totalmente las paredes e igualar con la ayuda de una llana. Como en la anterior vez, vais a tener que lijar, y muy probablemente, volver a darle otra pasada.

Y ahora tan solo queda pintar. Lo que mas tiempo os llevará será proteger y tapar los marcos de las puertas y  ventanas, y los enchufes. Es importante que lo hagáis bien porque sino se van a notar mucho los fallos, y la pintura no es tan fácil de quitar dependiendo de donde nos caiga.
 
 
Tan sólo tenéis que esperar hasta que está la pintura bien seca para poder ir quitando poco a poco la cinta de carrocero, pero después de tanta espera ya otro día mas ni lo vais a notar, palabra. Eso sí, llegado el momento lo disfrutareis como enanos.

Me decidí por un tono verde agua que me recordase cada vez que entrase al salón a la costa, ya que una está lejos de casa y no puede ver el mar cada vez que quiera. Evidentemente no es lo mismo, pero le confiere ese toquecito de casa costera.
Aún falta ponerse con la decoración, pero al menos ya podemos disfrutarlo.
Y yo estoy encantada. Todavía queda mucho trabajo por hacer y llevará un tiempo hacer de esta casa un auténtico hogar pero se logrará.
Un beso enorme a todos y muchas gracias por vuestra paciencia.
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