martes, 19 de mayo de 2015

Restaurando Una Preciosa Camarera de Los 70

Hay algunas personas que no aprecian los tesoros que tienen y dejan que se estropeen sin darles importancia.
Los muebles, como todos, sufren el paso del tiempo, y si no se cuidan y se tratan con mimo se estropean.

Esta es la historia de una camarera que iba directa al chatarrero y ha terminado encontrando un hogar donde ahora es la niña bonita de la casa.


Cuando llegó a mis manos este era el aspecto que tenía. La habían dejado a la intemperie, sola, sin ningún tipo de miramiento, y sin darle el lugar que se merece.


Para mi fue una alegría, esta preciosa camarera de los años 70 se merecía una segunda oportunidad y yo se la iba a dar. 


Necesitamos:

Lana de acero fina
Guantes
Cinta de carrocero
Boli
Un extra de paciencia

Lo primero y más importante a la hora de despiezar un mueble es nombrarlo para saber donde va cada pieza. Para ello, lo que hago es hacerle una foto al mueble, y luego, con la ayuda de un boli y cinta de carrocero, ir nombrando todo conforme lo voy quitando.

Ahora que dispongo de un tallercito en casa resulta realmente fácil tenerlo todo ordenado, es un gustazo el poder trabajar así.

Cuando ya tengamos nuestras piezas nos ponemos manos a la obra. Es importante que la lana de acero que utilicemos sea fina para no rallar nada. Debéis tener en cuenta que es imprescindible que cuando la uséis os pongáis guantes porque os podéis cortar.

Con la ayuda de las tijeras cortáis una pieza de lana de acero y comenzáis a quitar el óxido. Existen productos químicos para hacer que os resulte mas sencillo el poder deshacer el óxido antes de pasar la lana de acero.



No hay ningún secreto, simplemente debéis frotar y comprobaréis como poco a poco va desapareciendo y os va quedando vuestra pieza con un precioso brillo.


Cuando ya tengáis todo limpio volvéis a montar el mueble, ya veréis como este paso os resulta mucho más sencillo gracias a haber nombrado todo. El orden en este trabajo es muy importante.

Y así es como finalmente quedó.



Esta pequeña se ha ido hasta el centro de Madrid donde ahora descansa feliz. El cliente se la ha regalado a su mujer que tenía muchas ganas de tener una y está encantada, y yo feliz por tener otro cliente satisfecho.
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