miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ray y Charles Eames


El interés por el diseño de muebles y la espontaneidad en la decoración que algunos muebles pueden provocar, me introdujo en el mundo del interiorismo que tanto me entusiasma. Me gustaría poder llegar a diseñar muebles en un futuro pero, por el momento, me limitaré a presentaros los diseños y a los creadores de los mismos que más me inspiran, al igual que ya hice con anterioridad cuando os mostré una de mis debilidades, el sofá Cherterfield.


Cuando se habla del mundo del diseño y la decoración dos nombres retumban en mi mente, Charles y Ray Eames. La fusión de ambos dio un vuelco al mundo del mobiliario en Estados Unidos con un toque de modernidad y gusto que aún perdura en nuestros tiempos.

Mi admiración por la originalidad de sus piezas ha sido una de las razones por las que esta pareja ha llamado mi atención. Estoy segura que muchos de sus diseños ya los conocéis o los habéis visto en alguna revista, hoy quiero que les pongáis cara a los padres de esos muebles.


Charles Eames comenzó sus estudios universitarios pero pasados dos años los abandonó y comenzó a trabajar en un estudio de arquitectura. Después de un tiempo y, tras mudarse a Michigan, prosiguió sus estudios donde terminaría impartiendo clase. Durante ese periodo Charles conoció a Ray Kaiser con la que se casó tras divorciarse de su anterior esposa. Juntos emprendieron un largo camino por el mundo de la arquitectura y del diseño de muebles del  que no sólo nos han dejado obras maravillosas sino que además, nos han regalado la utilización de nuevas tecnologías que hoy en día se siguen aplicando. Sus diseños orgánicos permanecen entre los más vendidos, y clonados.



Sin duda, una de mis piezas favoritas son las sillas DSW, compuestas por un asiento de fibra de vidrio, con patas de madera y sobre una base de acero. También siento debilidad por su variante con brazos.


La silla Lounge en su vertiente blanca con contrachapado de madera de roble, a juego con la silla otomana, permanecen expuestas en el MOMA en su colección permanente y son otras de las piezas por las que siento predilección. Quizás alguno recordará haberla visto en el lujoso apartamento que habita el Dr. Frasier Craine, de la serie Frasier, pero en cuero negro.


Ambas piezas surgieron de la colaboración del matrimonio Eames con la casa Vitra.
Pero el amor por el diseño de esta pareja no solo fue expresado en el mobiliario, sino que también se aventuraron a diseñar su vivienda, la famosa casa Eames, en la que fueron unos pioneros ya que utilizaron piezas prefabricadas de acero.



También llegaron a diseñar juguetes, se dejaron llevar por el mundo de la fotografía y hasta realizaron alguna película.

La clave que llevó al éxito de esta pareja fue su increíble combinación y la compenetración surgida entre un arquitecto y una artista.
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