lunes, 23 de julio de 2012

Taller de cocina



Adoro la comida japonesa, siempre que tengo la oportunidad acudo a un restaurante japonés y cuando viajo intento probar el sushi de esos lugares, por el momento, el que más me ha gustado, ha sido uno que tomé cuando visité París, situado en La Defense, esa zona tan futurista de la capital francesa. No recuerdo el nombre del restaurante pero tenían una salsa de soja dulce que me encantó.

Por el cumpleaños de un amigo le regalamos unas clases de cocina japonesa en Apetit’Oh!, un taller de cocina de todo tipo, habíamos estado mirando varios sitios pero al final elegimos este porque fue el que más nos gustó.


Con las nuevas tecnologías no nos costó nada encontrar el local que está situado en la C/Garibay, 6 en Madrid. Estábamos expectantes y hambrientos ya que el curso era al medio día, así que cuando nos pusieron unos aperitivos japoneses y una copa de vino blanco todo empezó a pedir de boca. 

El local es pequeño, pero la idea es simple y funcional, un espacio abierto sin paredes. Pintarlo de blanco ha sido un acierto porque siempre proporciona sensación de amplitud y pulcritud. El orden en la cocina es muy importante, saber donde tienes las cosas y encontrarlas al momento es básico pero, al igual que pasa con las zonas de estudio, las cocinas han de estar siempre limpias y ordenadas para trabajar más a gusto.

Es un tópico que los pequeños detalles realzan los ambientes, pero es que es totalmente cierto, han escogido colores muy discretos, el blanco y el negro que para mí, en la cocina, es una combinación perfecta ya que, no es que simplemente sean colores que funcionen juntos, sino que además, no te cansas fácilmente de ellos, pero la clave está en meter un color para resaltar, ellas han escogido el verde manzana. La elección de las pantallas para iluminar las zonas de trabajo proporciona luz directa y dispersa en la cantidad suficiente para que cocinar sea más llevadero.


Otra idea interesante es la elección de la isla para poder cocinar y al mismo tiempo explicar a los alumnos sin que pierdan el hilo. A su vez, los cajones que tiene ayudan a mantener el orden en la estancia.

Lo primero que hicieron fue hablarnos de la cocina japonesa porque, evidentemente, lo que más conoce la gente es el sushi pero al ser un plato laborioso no lo suelen comer a menudo. Su base alimenticia es el arroz, lo comen con todo y a todas horas, como nosotros el pan, hacen una gran cantidad y luego lo congelan porque se conserva muy bien.


Antes de meternos de lleno a preparar el sushi nos enseñaron a hacer una receta muy sencilla de pollo en salsa teriyaki, un plato muy sabroso y sano.



Los más aplicados tomaron nota de todo, yo solo esperaba para comer… Nos explicaron todo muy claro e incluso nos contaron algunas curiosidades interesantes sobre la cultura japonesa.





Todos participamos a la hora de preparar el sushi y los pudimos personalizar con los ingredientes  que más nos gustasen. La verdad que nos explicaron todo tan bien que no nos resultó nada complicado y nos divertimos mucho.


Los cortes no están perfectos porque los hicimos nosotros pero sabían de maravilla.
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